Mucho más que arte

Son las doce y cuarto de la noche. Madrid está oculto tras una misteriosa pero coquetona niebla. Chispea con lentitud y el frío no es tan intenso como hace algunos días. He estado cenando con una amiga con la que me río a carcajadas. Mabelona es divertidamente única. Con ella puedo confesarme sin temor a que se me tache de frívolo o, tal vez, de excesivamente trascendental. Es ecuánime en sus apreciaciones y no duda en prestarte su hombro para calmar agonías cotidianas. Estoy convencido de que Mabel sería capaz de viajar, a tientas, a las tinieblas si un amigo suyo lo necesitara. En sus almendrados ojos marrones se refleja esa inocencia que me vuelve loco. Ha sido, y sigue siendo, una de las pocas personas que me han arropado en el ambiente hostil, frío, terriblemente violento y desagradable en el que me muevo en horario laboral. La Redondo es un buen estímulo para seguir luchando, para seguir poniendo parches en esas heridas de guerra. Prometo que encontrar a gente de verdad, que te quiera con el corazón en la mano en este submundo de plástico, es tan difícil como que te toque la lotería sin jugar. Sí, puedes toparte con un boleto premiado en la calle, pero la probabilidad es irrisoria. Afortunadamente todavía sé diferenciar entre los que dicen que son tus amigos y los que verdaderamente lo son. Aquí una foto con Mabel el día de Nochevieja. Qué guapa estaba con su vaporoso vestido plateado.

Mabel Redondo

Estoy sorprendido ante la polvareda que se ha levantado con la entrevista que le he hecho a Isabel Pantoja para El Mundo. Me la concedió porque nos une una amistad desde hace varios años. No es un trabajo más. Es un regalo. No le he pagado nada. No me ha pedido nada. Y me ha servido para corroborar que hay muchos compañeros de profesión que mueren a chorros de envidia ante los éxitos ajenos. Incluso esos que tienen asegurado un sueldo millonario al mes. Pido perdón, pero con mi entrevista a Pantoja estoy absolutamente henchido de satisfacción. Gordo de felicidad. Enmarcaré sus respuestas y mis preguntas para poder conservarlas eternamente, mostrárselas a mis nietos y regocijarme en ellas. Nadie, más que los que me rodean diariamente, sabe cuánto me apetecía poder entrevistar a la artista que me acompaña diariamente en mis encuentros furtivos con la lectura. Para mí, Isabel Pantoja es muchísimo más que un personaje de lo rosa. Es mucho más que la cantante que menea la bata de cola en el escenario. Es parte de mi corazón. La adoro, le joda a quien le joda. Y lo digo bien alto. Ya bastantes veces han intentado bombardear nuestra relación desde dentro.  No tengo la necesidad de airear cómo o por qué quiero a Isabel, pero la quiero.

Sigo sin entender lo que está ocurriendo en el mundo de la noche. No entiendo todos los asesinatos que se están sucediendo por arte de birlibirloque. El otro día me encontré con un familiar del pobre chico al que mataron en el Balcón de Rosales y todavía siguen descompuestos. No solo por perder a un familiar, sino por las formas en las que ocurrió todo. Besos con nata. Saúl.

2 Responses

  1. Isabel por siempre, Isabel eterna!!!!!!
    Isabel para mí también es alguien muy especial. Si como artista es buena, más lo es en las distancias cortas y gracias a Dios, he tenido más de una oportunidad de estar junto a ella.
    Me gustaría algún día contarte muchas cosas y el sentir de miles y miles de personas ante ella, por ella y con ella.
    Próximas citas en Aranjuez, Valencia y Argentina.
    Mientras yo, me quedo con su mirada.
    Cuando Isabel te mira todo lo demás desaparece…
    GRACIAS SAÚL!

  2. Querido Saúl, esta noti ya la había leído (renueva pronto que es tu bello Diario). Mabel y tú estáis muy guap@s. A Mabel la adoro, es una tía estupenda y leal. Besos muy fuertes para tí y para Mabel también

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