Lo llevaba oculto para no inquietar. Cuando me lo encontré por primera y última vez descifré en su mirada que tenía un sueño inconcluso, una aventura por recorrer, una puerta por abrir. Por eso no me sorprendí excesivamente cuando el otro día Teresa me dijo que era uno de los candidatos para representar a España en el próximo festival de Eurovisión: “pero si es el que canta uno de los temas que más se repiten en Gran Hermano”, me dijo sin ocultar su ilusión. Hoy me he acordado de sus palabras y, buceando por la Red, me he topado con el videoclip de su canción. Recomiendo escucharla en tiempos de alferecía sentimental. Me ha encantado. Es el “si me quisieras” que invita a la eterna reflexión y a la fría compraventa de sentimientos. La historia de mi vida pintada en un acorde apetecible y letra bailona. Roel se presenta como artista revelación de los últimos tiempos. Es un maniquí más, pero con voz envolvente y desgarro poco común. Juro que la noche en la que Teresa me lo presentó como barita mágica, no imaginé que su vocación real era la música. Ver para creer. Ahora está muy contento porque su incursión en el ruedo artístico está siendo todo un éxito. Eso sí, no escondo que tengo el corazón dividido porque Soraya Arnelas también ha presentado su candidatura para el certamen internacional. Y va en cabeza en el ranking en el que se puede participar a través de la web de televisión española. Soraya es única e inigualable. Pero Roel tiene una voz más que apetecible. Votadle en www.rtve.es/eurovision
Son las siete y doce de la mañana. Acabo de llegar a casa porque, cuando estaba escribiendo este post, mi amigo Diego me envió un mensaje y me preguntó si me apetecía tomar una copa. Lo he pasado muy bien y he redescubierto el juego de las miradas. Hace tiempo, Caro, una amiga melillense que hace enloquecer a los hombres con su belleza, intentó enseñarme a utilizar la mirada como método de ligoteo rápido y seguro: “Eso se llamará, a partir de hoy, “la caída del párpado’” le espeté en plena Feria de Abril, entre jamoncito y rebujito rebosando por todos los lados. Pero a mí nunca me ha servido. Soy de los que piensan que este tipo de tácticas sólo funcionan si tienes un cuerpo perfecto y gozas de un innato magnetismo. Aprender a seducir es inútil. La sensualidad es genética. Cada vez estoy más convencido y me resigno a pensar que sólo los elegidos son capaces de emocionar con una fulminante mirada. Quizás mi amiga Rosetta Forner sería de las pocas que podría encontrar una forma de localizar la sensualidad de quienes la tienen escondida tras matas de complejos y miedos. Rosetta es capaz de describir al ser humano como pocos lo hacen. El otro día la vi en un programa de Interconomía y mi fanatismo por ella ha aumentado en cantidades industriales.
Llevo una semana de auténtico frenetismo. No puedo ocultar mi felicidad al haber ganado en los tribunales a José Campos. Ahora, después de meses de muchísimo desasosiego, voy a desterrar esta historia por estabilidad psicológica y personal. El otro día estuve con mis amigos Nacho y Antonio en la inauguración de un nuevo local de Madrid. Se llama Velvet Room y está en Almirante, 14. Es un sitio pequeño pero con grandes posibilidades. La música es buena, el ambiente es acogedor y no hace falta gritar para hablar con tus acompañantes. Enric Escudé juega un papel importante en este sitio y sólo por verle vale la pena ir.
Me voy a comprar los regalos de la Navidad. Suerte que El Corte Inglés abre hoy, porque me hubiera pillado el toro otra vez. Besos muchos y azulones. Saúl.
Saúl, he entrado un momento para desearte lo mejor en el nuevo año. Que la salud te acompañe y que tus deseos se hagan realidad, al menos alguno de ellos.
Un fuerte abrazo desde el sur.
FELIZ AÑO NUEVO!!!!